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Si vas a El Hierro, no puedes dejar de visitar estas 10 maravillas, entre otras.

El Hierro, la más pequeña y joven de las Canarias; un paraíso por descubrir, un lugar para perderse y, al mismo tiempo, encontrarse.

Viajar a la isla del Meridiano, es sinónimo de aventura, de magia, de poder disfrutar de las posibilidades que brinda el que fue punto más occidental del mundo conocido en la antigüedad.

Por este motivo y por muchos más, queremos recomendarte diez lugares fascinantes que respiran belleza por sí solos, haciendo que tu viaje a El Hierro sea lo más completo y mágico que puedas imaginar y que te resulte difícil de olvidar.

  1. Los extensos Lajiales.

Cerca del pueblo costero de la Restinga puedes encontrar uno de los lugares más llamativos y vistosos de la isla que recuerda al turista que en el Meridiano vivimos rodeados de volcanes. La solidez del paisaje volcánico del malpaís es el reflejo de la belleza de los Lajiales del Meridiano, con formas caprichosas y extraordinarias, como si de un paisaje espacial se tratase, permite que el observador disfrute de tan espectacular rincón.

La vía que transita por el extremo sur del Meridiano hace posible que puedas sentir la sensación de volar, de gozar de la emocionante caída del terreno hacia el Mar de Las Calmas. En una de estas faldas de El Hierro, los bimbaches, antiguos pobladores, dejaron múltiples grabados rupestres distribuidos por las coladas volcánicas de las laderas de El Julan, siendo una de las zonas arqueológicas más amplias y de más valor de toda Canarias.

  1. El Sabinar.

Un lugar en el que los vientos alisios y las sabinas se encuentran desde hace décadas, haciendo de este rincón uno de los más particulares de la isla. El ansia constante con la que soplan los vientos alisios ha dibujado una de las siluetas más reconocidas por los que visitan la isla, con formas difíciles de creer que han adoptado estos preciosos y milenarios árboles. Es una lucha constante, pero preciosa, entre alisios y sabinas de hasta ocho metros de altura, de la que el viento sale victorioso. Sin duda, el momento perfecto para quedarse pasmado ante el espectáculo que ofrece la madre naturaleza.

  1. Ermita de la Virgen de Los Reyes.

En la Dehesa se encuentra uno de los lugares más simbólicos para los herreños y para los turistas que la visitan, la Ermita de la Virgen de Los Reyes. Su construcción data del año 1577, se trata del lugar de reunión, por excelencia, de todos los peregrinos que van a visitar a la patrona de la isla, la Virgen de Los Reyes, figura importante en tiempos pasados y por la que cada cuatro años se celebra la fiesta más importante, emocionante y maravillosa de la isla, la Bajada de La Virgen de Los Reyes.

  1. Mirador de La Peña.

Son numerosos los miradores que posee la isla, pero el Mirador de La Peña es único, distinto, especial. Desde él puedes disfrutar de unas vistas que te dejarán alucinando. Es una joya de la arquitectura nacida gracias al canario César Manrique. Sus extraordinarios balcones harán que te sientas privilegiado por disfrutar de las vistas de todo el Valle de El Golfo, teniendo la sensación de flotar sobre el tan famoso “mar de nubes” que se forma bajo tus pies. Está construido de piedra volcánica y se sitúa a unos 700 metros sobre el nivel del mar, al borde de un imponente acantilado. Sin duda, otro lugar al que llevar la cámara de fotos colgada al cuello para retratar las impresionantes panorámicas que ofrece.

  1. Punta Grande.

Las Puntas es un pueblo que está situado en el extremo nordeste del Valle de El Golfo. En él se encuentra el Hotel Punta Grande, el más pequeño del mundo con sólo cuatro habitaciones. Es maravilloso que en la isla más pequeña de Canarias se encuentre el hotel más diminuto, otro aspecto alucinante que hace única a la isla del Meridiano.

Si decides alojarte en él, podrás disfrutar del sonido de las olas al chocar con el litoral herreño, de unas vistas espectaculares de otro de los símbolos de la isla, los Roques de Salmor, tesoro natural que sirve de refugio para las aves marinas y para el Lagarto Gigante de El Hierro.

  1. El Garoé.

El Garoé o, para algunos, Árbol Santo, es un ejemplo de la lucha que los bimbaches mantuvieron para tener agua de manera constante. De sus mágicas hojas brotaba el agua condensada de las nubes y se guardaba en las numerosas albercas donde hombres y animales saciaban su sed. Según cuentan diferentes historias y leyendas, el agua que manaba del árbol sagrado para los aborígenes, era la única manera de abastecimiento que existía, pues no había ningún otro sistema de agua potable en la isla.

En el año 1610, las hojas del auténtico Garoé manaron agua por última vez, síntoma de tristeza al ser arrancado por un huracán del suelo que le dio la vida. Hoy en día hay plantado un laurel en honor al original y a la capacidad de los herreños de aprovechar los pocos recursos que ofrecía la isla del Meridiano.

  1. El Charco Azul, una piscina natural de aguas cristalinas.

Uno de los lugares más naturales para disfrutar del baño en la isla se encuentra en una pequeña cueva de apenas 10 metros de largo, en el Valle de El Golfo. Esta piscina natural de agua salada y cristalina está al abrigo del mar y tiene un techo totalmente natural, nada menos que un impresionante arco de roca volcánica. Un rincón escondido del que te puedes llevar una grata sorpresa.

Para zambullirse en sus aguas hay que bajar una escalera serpenteante pegada al acantilado que la esconde. Sin duda, una pequeña aventura sin peligro que merece la pena disfrutar.

  1. Roque de la Bonanza.

En medio del mar, en el Espacio Natural de Las Playas, situado en el municipio de Valverde, puedes encontrarte con el gran y maravilloso Roque de La Bonanza, símbolo natural de la isla. Se encuentra bajo un gigantesco e imponente acantilado de más de 1.000 metros de caída vertical. Este majestuoso roque surge de las profundidades marinas, mostrándonos su singular aspecto. Además, si decides bucear a su alrededor, descubrirás una maravillosa y variada flora y fauna marina.

  1. Camino de Jinama

Jinama es un sendero que se utilizaba antaño como vía de comunicación entre El Golfo y los pueblos de San Andrés e Isora, para ir a las fincas o para trasladar el ganado. La mayoría del camino está empedrado e impecablemente conservado, rodeado de increíble Laurisilva y música natural que ponen las diferentes aves que, a lo largo del sendero, hacen las delicias del que lo camina.

  1. Faro de Orchilla, el fin del mundo antiguo.

Última parada obligatoria de nuestra visita a la isla más occidental de España y al punto que fue considerado como el fin del mundo conocido antes del descubrimiento de América. La sensación de estar en el fin del mundo cuando estás allí es real y es que el descomunal océano Atlántico y el paisaje característico de la zona lo hacen posible.

Desde este punto podrás observar la puerta hacia el Mar de Las Calmas, una puerta invisible que separa el mar picado de esta balsa cristalina y en calma, impidiendo la entrada de los vientos alisios y resguardándolo de las frías corrientes marinas del Atlántico.

La magia que diferencia este lugar de los anteriores y que hace que seas un privilegiado, es que puedes contemplar la increíble y bella puesta de sol más tardía de todo el país.

En un pequeño gran tesoro como El Hierro, con tantos lugares maravillosos y espectaculares, resulta difícil seleccionar diez rincones para que no falten en tu viaje a El Hierro. Por ello, creemos que mejor que contártelo es que vayas, disfrutes de todos y cada uno de sus espacios, de su belleza, de su gente, pero ten cuidado ¡QUÉ ENAMORA!

Fotos cedidas por Gonzalo Díaz Fleitas y Chechu.

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